Los ciegos ante el ser trascendente

“Los ciegos para el Ser pasan incluso por ser los únicos que ven de verdad.”
Martin Heidegger

domingo, 27 de julio de 2008

Leadbeater: Las Tres Grandes Verdades


Leadbeater es uno de los grandes exponentes de la Sociedad Teosófica de los primeros tiempos. Es un gran vidente que conoció personalmente a altos exponentes de la Jerarquía espiritual planetaria.

Sus obras, -donde manifiesta un conocimiento no solamente teórico sino empírico de la Sabiduría Eterna ya que las varias iniciaciones mayores que había recibido le proporcionaban la capacidad de investigar otros mundos o planos sutiles de conciencia así como realizar el bien en ellos- le avalan como uno de los autores que mejor conocen y exponen la Sabiduría Eterna.

Expongamos el texto Las Tres grandes verdades, perteneciente a su Bosquejo Teosófico.

LAS TRES GRANDES VERDADES

Una de nuestras primeras obras teosóficas establece tres verdades absolutas que jamás pueden desaparecer completamente, aunque en ciertas épocas padezcan pasajeros eclipses, porque no haya quien las proclame. Estas verdades fundamentales son tan vastas y sublimes como la vida misma, y, sin embargo, tan sencillas como la mente del hombre más ingenuo. No puedo menos de diputarlas por los más importantes principios generales entre los que he de exponer.
Luego después formularé algunos corolarios de estas verdades fundamentales, y en tercer lugar enumeraré algunas de las ventajas que necesariamente resultan de estos conocimientos primordiales. En fin, después de haber bosquejado esquemáticamente las líneas generales del asunto, las examinaremos una por una y procuraré dar cuantas explicaciones complementarias quepan en esta obrita para aprovechamiento de los principiantes.

1ª Hay Dios. Es bueno. Es el gran vivificador que mora en nosotros y fuera de nosotros. Es inmortal y eternamente bienhechor. No se le puede oír ni ver ni tocar, y, sin embargo, lo percibe quien percibirlo desea.
2ª El hombre es inmortal. La gloria y el esplendor de su porvenir no tienen límites.
3ª El mundo está regido por una divina ley de absoluta justicia, de modo que cada hombre es en realidad su propio juez, el árbitro de su propia vida, que a sí mismo se procura gloria o ignominia, premio o castigo.

COROLARIOS

De cada una de las precedentes verdades primordiales se deducen varias subalternas que las explican y corroboran.

De la primera se deducen las siguientes:

1ª A pesar de las apariencias, todo está combinado con inteligencia y precisión para producir el bien. Todos los sucesos, por deplorables que parezcan, acaecen en realidad tal y conforme deben acaecer. Todo cuanto nos rodea propende a auxiliarnos y no a embarazarnos; pero es necesario comprenderlo.
2ª Puesto que el plan del universo converge a favorecer el progreso humano, deber notorio del hombre es aprender a comprenderlo.
3ª El hombre que ha llegado a comprender este plan tiene también el deber de cooperar inteligentemente a su realización.

De la segunda verdad fundamental se derivan las siguientes:

1ª El hombre real es un alma con cuerpo accesorio.
2ª El hombre debe tomar el alma por punto de vista para mirar todas las cosas, y cada vez que en su interior surja un conflicto, identifíquese con la parte más elevada de su ser y no con la inferior.
3ª Lo que comúnmente llamamos vida. humana no es sino un día de la verdadera y eterna vida.
4ª La muerte tiene mucha menos importancia de la que generalmente se le da. No es en modo alguno el fin de la vida, sino el paso de un estado a otro de la misma.
5ª El hombre tiene tras sí en su pasado una inmensa evolución cuyo estudio es en extremo interesante e instructivo.
6ª Igualmente tiene ante sí, en su porvenir, una admirable evolución cuyo estudio es todavía más interesante e instructivo.
7ª Es absolutamente cierto que el alma humana acabará por alcanzar la meta que le está señalada, por mucho que parezca haberse desviado de la línea de evolución.

De la tercera verdad fundamental se deducen las siguientes:

1ª Cada pensamiento, cada palabra y cada obra produce un resultado definido que no es un premio o castigo exterior, sino consecuencia indeclinable del pensamiento, de la palabra o de la obra con los que se relaciona, como el efecto con la causa, a manera de dos partes inseparables de un todo.
2ª Por deber y por interés propio ha de estudiar el hombre a fondo la ley divina, a fin de resignarse a ella y aprovecharla como aprovecha las demás leyes de la naturaleza.
3ª Es necesario que el hombre tenga absoluto dominio de sí mismo, a fin de regular juiciosamente su vida de conformidad con la ley divina.

VENTAJAS QUE ALLEGA ESTE CONOCIMIENTO

Cuando nos asimilamos plenamente este conocimiento, cambia tan por completo el aspecto de la vida, que fuera imposible enumerar todas las ventajas que de ello dimanan. Sólo mencionaré unas cuantas de las principales direcciones en que se manifiesta el cambio, y por poco que el lector reflexione, advertirá, sin duda, algunas de las innumerables ramificaciones que parten de estas ramas troncales.

Entiéndase bien, sin embargo, que no producirá estas mudanzas un conocimiento vago e indeterminado, pues cualquier creencia análoga a la que generalmente profesan los hombres por razón de los dogmas de sus respectivas religiones, sería ineficaz en absoluto, ya que semejantes creencias en nada modifican el género de vida. Pero si creemos en estas grandes verdades como en las demás leyes de la naturaleza, como creemos, por ejemplo, que el fuego quema y que el agua moja, entonces será inmenso el efecto que en nuestra vida produzcan, pues la fe que tenemos en la inmutabilidad de las leyes naturales nos obliga a conformar nuestros actos con estas leyes. Convencidos de que el fuego quema, tomamos las precauciones necesarias para evitar la quemadura; y sabiendo que el agua. ahoga, procuramos no poner pies en falso si no somos buenos nadadores. Pero estas creencias particulares son precisas y efectivas porque se basan sobre el conocimiento confirmado por la experiencia cotidiana; y por la misma razón, las creencias del estudiante de Teosofía son para él igualmente reales y precisas. Así es que de dichas creencias teosóficas dimanan las ventajas siguientes:

1ª Logramos comprender la razón de ser de la vida. Aprendemos cómo y por qué hemos de vivir, y nos convencemos entonces de que vale la pena de vivir cuando se comprende bien la vida.
2ª Aprendemos a gobernarnos y por consiguiente a desenvolvernos.
3ª Aprendemos la mejor manera de ayudar a quienes amamos, de ser útiles a todos aquellos con quienes nos ponemos en contacto, y después a toda la especie humana.
4ª Aprendemos a mirar siempre las cosas desde el más elevado punto de vista filosófico, y nunca desde el ínfimo punto de vista de la personalidad.

Por consiguiente:

5ª Ya no nos parecen tan graves las penas de la vida.
6ª Ya no nos parecen injustos los sucesos que en nuestro derredor acaecen, así. como tampoco nuestro propio destino.
7ª Se desvanece el temor a la muerte.
8ª Se mitiga en gran manera el dolor que nos causa la muerte de las personas queridas.
9ª Adquirimos nuevas ideas acerca de la vida que sigue a la muerte, y comprendemos el papel que ésta desempeña en nuestra evolución.
10ª Quedamos libres de tormentosas preocupaciones de orden religioso, tanto en lo que a nosotros cuanto en lo que a nuestros amigos concierne, como por ejemplo, los temores relativos a la salvación del alma.
11ª Cesa toda ansiedad respecto a nuestro destino futuro, y vivimos en perfecta y serena paz.

(C.W. LEADBEATER, BOSQUEJO TEOSÓFICO, An Outline of Theosophy – A Simple Elucidation of Theosophical Principles, Theosophical Publishing Society, London, 1902, Capítulo II, Las tres grandes verdades, Corolarios, Ventajas que allega este conocimiento).

miércoles, 9 de julio de 2008


He visto castillos derrumbarse,
cielos abiertos por la ira,
ríos de lágrimas impotentes
por vidas sesgadas de la faz de la tierra.


Arboles que lloran,
suelos que se lamentan,
mares que rugen
y vientos que gritan.


pero jamás he visto alejarse la paz del alma
del hombre que ama,
el que expira sabiduría,
aquel que vela el huerto de su interior.


jueves, 26 de junio de 2008

Valores y principios del esoterismo

Bajo las formas exotéricas, ya sea que estén surgiendo a la manifestación, logrando su desarrollo o desapareciendo, se halla aquello que está oculto o es esotérico, la vida, la causa de su existencia los impulsos espirituales que producen lo tangible. Por lo tanto, los movimientos que se denominan esotéricos son los que se ocupan de lo subjetivo, del alma que mora en las formas, del aspecto vida como distinto de lo material y objetivo.

El verdadero esoterismo llega hasta las mismas raíces ocultas del ser del hombre; concierne a aquello que denominamos lo inmortal y lo eterno de la humanidad. Se ocupa de lo que causa el pensamiento, la sensibilidad y la acción. Trata de expresar y poner en primer plano de la conciencia esos constantes impulsos divinos que hallan su expresión en la actividad y en los intensos cambios que caracterizan a la naturaleza, incluyendo al hombre mismo. Es aquello que se encuentra detrás de todas las fórmulas religiosas, de toda investigación científica, de toda presión económica y de toda orientación fundamental que pueda seguir el organismo social. En términos del ser humano, el ocultismo o esoterismo concierne al alma, a medida que ésta se expresa por medio del mecanismo cerebral, emocional y físico. Tratan de ese aspecto del hombre del cuál éste sabe muy pocas cosas, pero que hace de él lo que es.

El verdadero esoterismo no es, como frecuentemente se supone, una profunda enseñanza con rituales ceremoniosos que se practican bajo el juramento de guardar secreto, sino que es un despertar espiritual interno que reconoce un despertar similar o espiritualidad potencial en los demás seres humanos, y a la vida latente en todas las formas.

La Sabiduría Antigua es esa ciencia esotérica que subyace en todas las formas religiosas de presentar la verdad. Es el fundamento de todos los credos religiosos llámense cristianismo, budismo o mahometanismo etc., es la enseñanza que subyace en los distintos grupos rosacruces,
téosoficos, metafísicos, ocultistas.

Alice A. Bailey, Valores y principios del esoterismo, Extractos de conferencias, marzo 1927.

domingo, 22 de junio de 2008

De la coincidencia esencial de los Maestros y Enseñanzas.

Según Edgar Cayce, parapsicólogo estadounidense llamado el gran vidente de América (Hopkinsville, Kentucky, 18 de marzo de 1877 - Virginia Beach, 3 de enero de 1945), la desaparecida Atlántida estaba constituida por tres enormes islas situadas en el Océano Atlántico. Afirmó que allí existió una civilización que se desarrolló durante 200.000 años y cuya última isla desapareció hace 10.000 años.

Cayce aseguraba que en la Atlántida poseían una ciencia y cultura extraordinarias y superiores a la nuestra y que desarrollaron enormemente la energía atómica, algo que más tarde contribuyó a su desaparición y hundimiento en el mar. Edgar Cayce afirmó también que los supervivientes que lograron salir antes del desastre se extendieron por América Central y del Sur, y por el Norte de África, amén de un pequeño núcleo que sitúa en el Norte de España y llega a identificar con el pueblo vasco.

Esta civilización, aparte de esta ciencia extraordinariamente desarrollada, poseía un altísimo conocimiento de lo que se ha dado en llamar alquimia o, en otro sentido magia. No solamente por este conducto, sino por otros, estos descendiente que llegaron a América Central y América del Sur, el pueblo tolteca, conservaron ese altísimo conocimiento científico y espiritual como herederos directos y lo transmitieron solamente a algunas personas merecedoras de tan alto saber, como iniciados.

Entre otras razones, este conocimiento no se le podía dar a cualquiera, porque su potencia tanto para bien como para mal es muy alta. Por otro lado, se exigía poseer extraordinarias condiciones para comenzar y seguir el llamado “camino del guerrero.” En efecto, el camino del guerrero es un arte y lo es porque, aunque su enseñanza se clasificaba en lo que llamaban enseñanzas para el lado izquierdo (el Nagual incognoscible e inexpresable) y para el lado derecho (el Tonal, la razón), el desarrollo de las cualidades del guerrero se realiza a través fundamentalmente del “arte del acecho”, del “arte del ensueño” y del “arte del intento”; este último como expresión final de la “voluntad” o espíritu que se manifiesta plenamente en el guerrero realizado. Naturalmente cada uno de estos conceptos (y más que conceptos práctica) posee una enorme profundidad que hay que conocer y experimentar. El conocerlos en sentido profundo (saber) también conlleva no sólo bastantes explicaciones para el lado derecho (Tonal o razón argumentativa) sino prácticas y enseñanzas para el lado izquierdo (Nagual o intuición espiritual). El concepto de sueño y más aún el de “ensueño” llevan también a una gran profundidad de concepciones relacionadas y de comprensión mediante la práctica.

El Tonal (nuestra razón, pero también el mundo tal como lo constituimos con la razón, con la ciencia, con las creencias, etc.) es construido por nosotros desde pequeños. Carlos Castaneda explica principalmente en “El segundo Anillo de Poder” que al nacer poseemos dos “anillos de poder” o potencialidades en nuestro ser total. El primero es el que normalmente desarrollamos todos para constituir nuestro mundo. Éste se construye socialmente y depende también de la estructura de nuestros órganos de lo sentidos. En virtud de él vamos creando una red de conceptos y creencias que nos hacen ver el mundo tal como lo vemos. El segundo anillo de poder es el que casi nadie desarrolla y éste depende del conocimiento y práctica del “arte del acecho” del “arte del ensueño” y del “arte del intento”, aparte del desarrollo de las cualidades del guerrero. Evidentemente todo esto es muy complejo de explicar y Castaneda lo desarrolla a lo largo de sus libros que superan con creces la decena. En la obra “El arte del Ensueño” se explica que existen múltiples mundos, tan reales como éste una vez que nos adentramos en ellos.

En este sentido, podemos encontrar múltiples relaciones con las afirmaciones de los videntes, santos y místicos de todas las épocas cuando nos describen otros mundos vivenciados por ellos. También con lo que el esoterismo denomina el Plano Astral (purgatorio y Primer cielo) y el Plano Mental (segundo y Tercer cielos).

Sobre el concepto de “ensueño” (que no es lo mismo que el de "soñar" o el de "sueño" común y corriente) se puede leer la obra de Florinda Donner (discípula de Don Juan Matus, el cual también inició a Castaneda) “Ser en el Ensueño. Iniciación al arte de Ensoñar”.

De todos modos, esta obra, aunque posee una delicadeza de expresión y una profundidad grandes es, quizás, demasiado intuitiva. En cambio “El Arte del Ensueño” de Castaneda explica y describe multitud de mundos vividos y experimentados por el propio Castaneda en sus inmersiones dentro del mundo del "Ensueño".

Hoy día existen obras de Psicólogos reconocidos sobre el sueño lúcido o sobre el viaje astral y cómo realizarlos. Estas dos realidades no son de la misma naturaleza y explicar las diferencias ahora sería demasiado complejo pero nos dan una indicación de cómo en Occidente comenzamos a entrar también en estos conocimientos y formas de realización poco a poco. Por otro lado, se puede estar normalmente despierto y, sin embargo estar en estado de ensueño. Castaneda y Florinda Donner describen los poderes extraordinarios que posee el vidente o iniciado en tal doble estado. El concepto de que soñamos cuando creemos estar despiertos es distinto pero también verdadero y está relacionado con el bajo nivel de conciencia de sí, de los demás y del mundo que posee el hombre corriente. En efecto, en realidad estamos en estado de sueño aunque creemos que estamos despiertos. El “Cuarto Camino” de Gurdjieff, por ejemplo, mantiene esta verdad como una de sus verdades esenciales. No se llega al estado de “conciencia objetiva” (conciencia plenamente despierta) o “tercer estado de conciencia” sino a través de tremendos esfuerzos de observación de sí mismo, de ejercicios mentales y físicos especiales, de disciplina de vida, etc. Cuesta años de estudio y esfuerzo de todo tipo relacionar todas estas enseñanzas, comprenderlas y practicarlas. De este modo se llega a encontrar la unidad esencial de todas ellas, es decir, entre todas las enseñanzas sagradas o iniciaciones que posee la humanidad. Aquí habría que hablar muchísimo y realizar múltiples diferenciaciones ya que estamos instruidos y disciplinados por nuestros progenitores y estamos limitados por una educación impartida por ellos. Buscamos la perfección fuera de nosotros mismos y ésa es una de las mayores pérdidas de tiempo. Es decir, la perfección está dentro de nosotros y no en las ambiciones exteriores. Esta es otra constante esencia de todas las religiones y de todas las iniciaciones esotéricas auténticas: Cristo “El Reino de Dios dentro de vosotros está”. El Yoga, sobre todo Raja Yoga que se basa en la meditación prolongada, que permite alcanzar un nivel de conciencia diferente tanto al de la vigilia como al del sueño. Su meta es llegar a la verdad de las cosas a través de la observación interior, o el Tantra Yoga (que significa expansión y es un tipo de yoga espiritual) que ayuda a expandir los niveles de conciencia para llegar a una realidad suprema o el Siddha Yoga que usa la meditación y ejercicios, incorporando aspectos físicos, emocionales y espirituales, para desarrollar el poder interno y alcanzar la realización de la persona misma o el Karma Yoga que parte del concepto de "karma", que significa que todas nuestras acciones, mentales y físicas, tienen consecuencias, razón por la que deben realizarse sólo acciones positivas, olvidando cualquier sentimiento egoísta o, por no citar más, el Bhakti Yoga que viene del término "bhaj" que significa "unido a Dios", y predica el amor por el amor a la deidad, sin expectativas egoístas ni miedos.

En fin, podríamos hablar del Zen o de budismo o de islamismo en su rama sufí sobre todo, etc. Siempre la misma enseñanza esencial.Comentemos un poco los cuatro acuerdos de sabiduría tolteca:

1.- “Sé impecable con tus palabras…” En efecto. El dominio de la palabra el autocontrol de la palabra es esencial por muchos respectos. Existen multitud de razones: “Daréis cuenta de toda palabra necia o innecesaria” (Evangelios); “Quien domina su lengua domina su vida”; “Nunca te arrepentirás de haber callado (Pueden existir casos que sí, pero normalmente se puede solucionar) pero sí de haber hablado”; El “silencio interior” que ha de acumularse, según la filosofía tolteca (suspender el diálogo interno para llegar al “sitio de la no compasión” y desde aquí al “conocimiento silencioso” antesala de toda videncia. (Ver “El Conocimiento Silencioso” de Carlos Castaneda); En las reglas de los monjes frecuentemente se aconseja el silencio total o parcial, etc.

2.- “No te tomes nada personalmente…” Esto tendría que ver con la no identificación que preconiza el “Cuarto Camino” de Gurdjieff y Ouspensky y por supuesto está en plena relación con la doctrina tolteca de perder “La forma personal” para llegar a ser perfecto vidente o “brujo”. Está plenamente relacionado este acuerdo, también, con todas las partes de la doctrina tolteca la cual es tremendamente sofisticada, en contra de lo que algunos podrían suponer de una doctrina que se pierde en la noche de los tiempos. En fin, no identificarse, no tomarse nada en forma personal es la clave del desarrollo del Yo real frente al pequeño yo egoísta, resentido, vengativo, acomplejado, triste, etc. en que nos sume la ignorancia y esta, en gran parte, falsa cultura en que vivimos.

3.- “Haz siempre lo máximo que puedas…” ¿Qué puedo decir? Se justifica por sí mismo. Es un acuerdo o regla que está llena de sabiduría. Está relacionado con vivir en el instante (Ver “El poder del Ahora” de Edgar Tole, por ejemplo). El que está despierto en el sentido místico profundo, el que está realizado, vive con plenitud el presente, ama, etc. No es esclavo del pasado ni del retraso mental de darle vueltas a las cosas ni del resentimiento, etc. Esto no excluye en mi opinión la revisión de vida tal como se contiene precisamente en la “Recapitulación” tolteca como modo de recuperar la energía perdida a lo largo de la vida (Ver recapitulación en la obra “Donde Cruzan los Brujos” de Taisha Abelar, discípula también de Don Juan Matus). O en el ejercicio que aconseja el cristianismo o los Rosacruces, etc. de cada noche revisar lo que hicimos bien durante el día para congratularnos impersonalmente de lo hecho correctamente o arrepentirse (sin escrúpulos ni pesares innecesarios) de lo que hacemos mal, procurando poner la intención de mejorar.

4.- La filosofía tolteca, utiliza el Juez, la víctima y el guerrero, afirmando que tenemos que tener “bajo control” tanto al juez que nos juzga una y otra vez a nosotros mismos, y a los demás, pero sobre todo contra nuestra propia persona, a la víctima por querer “autocompadecerse” en cada batalla perdida, y debemos de actuar como el Guerrero, que estudia las “batallas” con sus “armas” tales como la sabiduría, la paciencia, el amor, con sus estrategias, su fuerza, para poder salir airoso, y poder seguir viviendo feliz controlando y manteniendo a raya , al juez y a la víctima.” Un buen resumen de la “libertad plena” que persigue el guerrero tolteca. Ya lo dijo Cristo: “No juzgues y no será juzgado. No condenes y no será condenado. Absuelve y serás absuelto. Porque con la vara que midas se te medirá”. (Cito de memoria). Por otro lado el no autocompadecerse es esencial para el guerrero. Ya me he referido a la “No compasión” como el lugar donde se traslada el “Punto de encaje” dentro del campo energético interno “Huevo luminoso” que es antesala del “Conocimiento silencioso”. El guerrero estudia todo, realiza su estrategia (podríamos hablar aquí de los “Pinches Tiranos” y su clasificación) y cuando decide luchar, lucha hasta la muerte sin vacilaciones ni temores. Pero, atención, lucha sobre todo contra sí mismo, contra su personalidad inferior, contra su cuerpo, contra la vejez, contra el mal, contra la muerte.

Juan Dianes Rubio.

jueves, 19 de junio de 2008

Karma, Capítulo III. Annie Besant.


Capítulo III
Los Planos de la Naturaleza

Para estudiar las operaciones del karma, se­gún la norma indicada por el Maestro, hemos de tener claro concepto de los tres planos o mundos inferiores del universo o de la Natu­raleza, y de los Principios (1) con ellos rela­cionados. Los nombres que se les dan indican el estado de conciencia en ellos actuante.

Puede ayu­damos a la comprensión un diagrama de los planos con los Principios correspondientes, y con los vehículos en que una entidad cons­ciente es capaz de actuar en ellos. El Ocultis­mo práctico le enseña al estudiante a visitar dichos planos, y por medio de su propia inves­tigación transmutar la teoría en positivo cono­cimiento.

El vehículo inferior, el cuerpo denso, le sirve a la conciencia para actuar en el mundo fí­sico, y en este mundo queda limitada la con­ciencia por las capacidades del cerebro. El tér­mino "cuerpo sutil" denota las modalidades del cuerpo astral correspondientes a las diver­sas condiciones del complicado mundo psíqui­co.

En el mundo o plano devachánico hay dos niveles distintamente definidos: el rúpico o con forma y el arrúpico o sin forma. En el nivel inferior, la conciencia se vale de un cuerpo ar­tificial, el mayavirrupa; pero conviene mejor el término cuerpo mental, porque denota que su materia constituyente pertenece al plano manásico. En el nivel superior, la conciencia se vale del cuerpo causal. Del plano búdico no hay necesidad de tratar.

La materia de estos planos no está en el mismo grado de vibración; y en general, la de cada uno de ellos es más densa que la del in­mediatamente superior, de conformidad con la Naturaleza, pues la involución o curso des­cendente de la evolución procede de lo rarifica­do a lo denso, de lo sutil a lo grosero. Además, numerosas jerarquías de seres ha­bitan en estos planos, desde las superiores In­teligencias del mundo espiritual hasta los ín­fimos elementales subconscientes del mundo físico.

En todos los mundos, el espíritu y la ma­teria están entre fundidos, de suerte que cada partícula tiene por cuerpo la materia y el es­píritu es su vida. Todas las independientes agregaciones de partículas, toda separada for­ma de cualquier tipo, clase y especie están animadas por dichos seres vivientes cuyo grado corresponde al de la forma. No hay forma alguna que no esté así ani­mada; pero la animadora entidad puede ser una elevada Inteligencia, un ínfimo Elemen­tal o cualquiera entidad de las innumerables huestes existentes entre ambos extremos.

Las entidades de que principalmente vamos a tratar ahora son las del plano psíquico, lla­mado también mundo o plano astral, pues pro­porcionan al hombre el cuerpo de deseos o cuerpo de sensación y vivifican los sentidos astrales. Son estas entidades los elementales de la forma del mundo animal, llamados en sáns­crito rupa devatas, que motivan la transmu­tación de las vibraciones en sensaciones.

La más notable característica de los elementales kámicos es la sensación o facultad de percibir y responder a las vibraciones; y en el plano astral abundan dichas entidades, de diversos grados de conciencia, que reciben toda clase de impresiones y las transmutan en sensaciones. Así pues, todo ser que posea un cuerpo en ­el cual residan estos elementales, será capaz de sentir, y el hombre siente por medio de un tal cuerpo. El hombre no es consciente de las partículas de su cuerpo físico ni tampoco de sus células, que tienen conciencia propia y llevan a cabo los procesos de la vida vegetativa; pero el in­dividuo cuyo cuerpo físico constituyen dichas células no participa de su conciencia, ni las ayuda ni las estorba en su trabajo fisiológico de asimilación y desasimilación ni en ningún caso podría identificar su conciencia con la de una célula de su corazón, para saber exacta­mente cómo opera.

La conciencia del hombre actúa normalmente en el plano psíquico, y aun en las re­giones superiores de este plano, la mente hu­mana funciona entremezclada con kama, pues en el plano psíquico o astral no puede actuar la mente pura. El plano psíquico o astral está henchido de elementales análogos a los que construyen el cuerpo astral del hombre y de los animales. Por medio del cuerpo astral se relaciona el hombre con los elementales del deseo y con los objetos exteriores que le inspiran atracción o repulsión. Por medio de su voluntad, sus emociones y deseos influye el hombre en los elementales que responden sensorialmente a todos los estremecimientos emotivos que emite en todas direcciones. El cuerpo astral del hombre funciona como un instrumento que transmuta en sensaciones las vibraciones procedentes del exterior, y en vibraciones los sentimientos procedentes del interior.

(1) Véase el Manual Teosófico de la misma autora.

lunes, 16 de junio de 2008

¡Despierta!


De un año relativamente tan alejado como 1944 (¡La vida siempre la misma!, ¡El hombre siempre el mismo...!) nos llega un bellísimo texto que deseo comunicar a los interesados en la iniciación a los mundos superiores.

Todos somos insensatos en la medida que despreciamos la verdadera sabiduría, paz y felicidad por las migajas opacas y densas de apenas triste sensualidad que pueda ofrecernos la realidad sensible.

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¡Despierta!
Por Ramanuja, A. M.

Este artículo, lleno de espiritualidad, nos ha llegado de los Estados Unidos, donde nuestro querido Hermano Ramanuja aún se encuentra. Muchos evocarán especialmente su suave personalidad al leer estas líneas.— (N. de la R.).

Si sueñas entre el humo de vana fantasía, si tu vida transcurre sin alegrías ni penas, si huyes del silencio y temes la soledad, si solo crees en el placer, ¡cuida!, que eres un alma que duerme aunque en cuerpo que duerme y que despierta; eres menos que un árbol, quizás menos que una piedra.

Si es verdad que no amas a los niños ni te importa la belleza de las flores, si nada sientes con la música, créeme duermes… y con el sueño semieterno de las cosas.

¡Despierta!, vive la alegría de sufrir por los que sufren, ama la paz, ¡siéntela!, y sólo entonces llegarás a comprender las hermosas verdades que se ocultan más allá de las deformes formas de tu mundo.

Cuando hayas logrado paz para tu espíritu, del silencio escucharás en las horas de meditación, la sagrada música reveladora de la verdad eterna, que solo poseen los que se han hecho acreedores de sentirle, ya que por ser vedad no tiene traducción al relativo lenguaje de los hombres. La verdad es eterna y por serlo escapará siempre a la finita concepción de los sentidos conocidos. No tiene traducción al mundo del razonamiento, aunque sí la tiene a otro muy distinto, el mundo de los sentimientos, causa y razón de la existencia de los genios creadores, que solo han sido hombres cuya sensibilidad les ha permitido estar más cerca de la verdad que el resto de los hombres de su época.

El razonamiento hace del individuo un cerebro científico, que de poco o nada sirve a la humanidad, mientras que el sentimiento hace del cerebro científico un genio, siempre poderosa contribución al desarrollo progresivo de los seres y de las cosas.

Única es la Ley, y si no despiertas por tus propios medios y por todos los que encontrarás tan maravillosamente dispuestos en tu derredor, tan pronto como tengas la buena voluntad de querer observarles, despertarás luego que la llaga haya quemado sobre la carne de tu propio cuerpo, luego que la maravillosa herramienta del dolor te haya convertido al mundo de los sentimientos, único en el que realmente vale vivir, ya que también es el único donde es posible experimentar la verdadera felicidad que en vano los hombres de todos los tiempos, buscaron en el placer.

Único es el Camino, serénate, que tu alma es un instrumento muy delicado y convenientemente dispuesto, capaz de armonizar con las vibraciones más sutiles de la Naturaleza, que llevarán a tu consciencia la experiencia de una felicidad, por verdadera, indescriptible. Comprenderás entonces cuán groseras son las sensaciones de nuestro mundo material, cuán lejos está el placer de la felicidad, a pesar de que los hombres les hayan confundido tan lastimosamente. Mientras la pasión engrosa el velo en que se oculta la verdad, el amor es el único artífice capaz de inmaterializarle.

¡Ama, que sólo amando estarás en el Camino, hasta que seas el Camino mismo!
OM et AMÉN.

(La Iniciación, Mensuario del Grupo Independiente de Estudios Esotéricos, AÑO III, Julio de 1944 Nº 27, pág. 4).

miércoles, 2 de abril de 2008

Karma, Capítulos I y II. Annie Besant.

El tema del Karma es un elemento esencial en el comjunto de la Sabiduría Intemporal.

Se relaciona con el conjunto de esta Sabiduría que existe en el Planeta y que aparece reflejada de alguna manera en todas las doctrinas esotéricas que posean algo de autenticidad y en todas las religiones, si bien, bajo capa de distintos simbolismos y diversas exposiciones. En todas estas exposiciones aletea esta Sabiduría Arcana cuando se tienen las claves para entenderla.

Por esta razón presentamos una de las exposiciones más autorizadas de la doctrina del Karma como es la de Annie Besant.

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KARMA
DE ANNIE BESANT

Un aporte de:

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PROLOGO DEL TRADUCTOR

Expone la doctora Annie Besant en las siguientes páginas los principios fundamentales de la ley del karma, de acción y reacción, de causa y efecto, o de causalidad, como también se la denomina, en términos claros y de sen­cilla comprensión, de suerte que lleguen sin mayor dificultad al entendimiento de quienes no están todavía familiarizados con las ense­ñanzas teosóficas. Sin embargo, también serán provechosas estas instrucciones para los ya algo versados en Teosofía, pero que aún no comprenden acabadamente el capital principio del karma, que con su gemelo el de la reencarnación consti­tuyen la piedra angular de la Teosofía. Aunque ni por su título ni por el tema de que trata sea nueva esta obra, lo es por el moderno carácter de su refundición, acomoda­da a los progresos de la metodología teosófica desde que por vez primera se publicó. Del cuidadoso estudio del texto inferirá el lector que el vulgar aforismo: "cada cual es hijo de sus obras” requiere acertada rectifica­ción, de acuerdo con la multimilenaria sabi­duría hermética, diciendo que "cada cual es hijo de sus pensamientos" en consonancia con el antiquísimo aforismo de que "el hombre se ­convierte en lo que piensa". Establece la autora muy claramente la dis­tinción entre "imagen mental" y "forma de pensamiento" que algunas veces se confunden por error en un mismo concepto, cuando psico­lógicamente consideradas, la imagen mental es la causa y la forma de pensamiento es el efecto, de manera que no puede haber forma de pensamiento sin imagen mental que la pro­duzca, como no es posible una prueba fotográ­fica sin el clisé que la origine. Uno de los puntos que mayormente inquie­tan a los principiantes en el estudio de la Teosofía es el de los planos, mundos, niveles o es­feras de la naturaleza, pues por insuficiencia del lenguaje humano hemos de recurrir a tér­minos cuya consuetudinaria significación su­gieren la idea de lugar o espacio circunscrita­mente determinado. Sin embargo, el concepto de plano o mundo no denota un lugar como cuando hablamos del mundo físico cuya materia constituyente per­ciben en sus estados sólido, líquido y gaseoso los normales sentidos que actualmente posee el hombre. Para comprender los conceptos de mundo astral y mental, que con el físico son los necesarios y suficientes para adquirir clara idea del karma, conviene tener en cuenta que esencialmente no hay más que una sola ma­teria, y al hablar de materia física, astral y mental no damos a entender tres diferentes clases de materia, sino una misma materia en tres distintos grados de vibración. La vibración y no la esencia distingue las­ materias física, astral y mental. Así el plano físico está constituido por materia en determinada escala de vibración; el plano astral está constituido por la misma materia del plano físico, pero en escala más aguda de vi­bración; y análogamente el plano mental está constituido por la misma materia del físico y del astral, pero en todavía mucho más aguda escala de vibración. Por lo tanto, los planos de la naturaleza no están superpuestos como los pisos de un rascacielos sino que mutua­mente se compenetran sin confundirse. La analogía es un procedimiento valiosísimo en todos los métodos de investigación, y así lo aconsejaba la inolvidable maestra Blavats­ky. Procediendo por analogía, veremos que en un aposento puede haber las vibraciones acús­ticas de una gramola, las caloríficas de una estufa, las lumínicas de una lámpara eléctrica, las magnéticas de un acero imanado y las de una sal de radio, y todas actuarán en el mismo espacio sin confundirse ni estorbarse. De la propia suerte, en la esfera de atracción de nuestro planeta existen de continuo vibra­ciones físicas, astrales y mentales inconfundi­blemente compenetradas y distintas por el gra­do de vibración y perceptibles por el ego me­diante el cuerpo o vehículo del mismo grado de vibración. Por consiguiente, una imagen mental vi­brará según la tónica mental, pero podrá com­penetrarse sin confundirse con vibraciones as­trales para constituir la forma de pensamiento o forma astro-mental. Tampoco hay definidas líneas divisorias como murallas o vallas entre estas gradacio­nes vibratorias, pues no hay en ellas solución de continuidad ni linde que notoriamente las separe, como no hay linde entre los siete colo­res del espectro solar. Acaso estas ligeras insinuaciones estimulen al lector para proseguir el estudio de las ense­ñanzas teosóficas que de día en año va corro­borando la ciencia experimental.

FEDERICO CLIMENT TERRER

PREFACIO

Pocas palabras serán necesarias para la pre­sentación de este libro. Es el cuarto de una serie de Manuales destinados a satisfacer la pública demanda de una sencilla exposición de las enseñanzas teosóficas. Se han quejado al­gunos de que nuestra bibliografía es a la vez demasiado abstrusa, excesivamente técnica y muy costosa para el vulgar lector, y espera­mos que la presente serie logre satisfacer tan positiva necesidad. La Teosofía no conviene tan sólo a los eru­ditos. Conviene a todos. Acaso entre quienes en estos Manuales perciban los primeros vis­lumbres de las enseñanzas teosóficas, haya al­gunos que se vean impelidos a profundizar en su filosofía, su ciencia y su religión y arros­tren sus abstrusos problemas con el celo del estudiante y el ardor del neófito. Mas estos Manuales no están escritos para el fervoroso estudiante que no retrocede ante las dificultades iniciales. Están escritos para las gentes atareadas en los negocios de la vida cotidiana, que anhelan conocer algunas de las capitales verdades que hacen la vida menos penosa de sobrellevar y la muerte más fácil de afrontar. Escritos por servidores de los Maestros, que son los Hermanos Mayores de nuestra raza, no tienen otro objeto que ayudar a nuestros prójimos.

CAPITULO 1

KARMA

Todo desarrollado pensamiento del hombre pasa al mundo interno, y asociado o mejor diríamos entrefundido con una medio inteli­gente fuerza de los reinos elementales, se con­vierte en una entidad activa que como engen­drada por la mente sobrevive durante un pe­ríodo proporcional a la intensidad del impulso que la generó. Así un buen pensamiento se mantiene como ­una fuerza activa y benéfica, y uno malo como un maléfico demonio. ­ De esta suerte el hombre está continua­mente poblando su ambiente con un mundo de su creación, henchido de los brotes de sus caprichos, deseos, impulsos y pasiones, que reac­cionan sobre cualquier organismo sensitivo o nervioso puesto en contacto con ellos, en proporción de su dinámica intensidad. El budista llama a este fenómeno su escan­da; el hinduista le denomina karma. El adepto emite conscientemente dichas formas menta­les; los demás hombres las emiten inconscien­temente 1. No se ha hecho más gráfica descripción de la esencial naturaleza del karma que la conte­nida en las precedentes frases tomadas de una de las primeras cartas del Maestro K. H. Si claramente se comprenden en todo su alcance, se desvanecerán la mayor parte de las dudas que obscurecen el asunto, y se percibirá el capital principio subyacente en la acción kármica. Por lo tanto, pueden considerarse dichas frases como la mejor norma de estudio, y así comenzaremos por considerar las facultades creadoras del hombre. Basta para introduc­ción el claro concepto de la inmutabilidad de la ley y el de los planos de la Naturaleza.

CAPITULO 2

LA INMUTABILIDAD DE LA LEY

Es axiomático que vivimos sujetos a leyes inquebrantables. Sin embargo, cuando nos percatamos conscientemente de esta verdad y la reconocemos positivamente en los mundos físico, mental y moral, nos invade un senti­miento de impotencia como si irremediable­mente nos agarrase una vigorosa Potestad que nos zarandeara a su antojo. Pero sucede precisamente lo contrario, porque una vez co­nocida tal potente Potestad, nos conducirá su­misa a donde nosotros queramos, pues posible es utilizar todas las fuerzas naturales en la proporción en que las conozcamos. "Por obediencia se vence a la Naturaleza" y a nuestra disposición se hallan sus irresistibles energías en cuanto por el conocimiento actuamos con ellas y no contra ellas. En los inagotables depósitos de la Naturaleza podemos escoger las fuerzas que en in­tensidad, dirección y sentido mejor sirvan a nuestro propósito, y su inmutabilidad afianza nuestro éxito. De la inmutabilidad de la ley dependen los experimentos científicos y todo el poder de trazar un proyecto y predecir el resultado. En esto se funda el químico, seguro de que la Naturaleza dará siempre las mismas respues­tas a las mismas preguntas. La alteración del resultado significa para el químico que equivo­có el procedimiento y no que la Naturaleza haya mudado el suyo. Lo mismo sucede respecto de las acciones humanas. Cuanto mayor sea el conocimiento, tanto mayor seguridad habrá en el resultado, pues los que llamamos "accidentes" provienen de la acción de ciertas leyes desconocidas o desdeñadas. También como en el mundo físico, pueden proyectarse, calcularse y predecirse los resul­tados en los mundos mental y moral. La Na­turaleza nunca nos traiciona. Traicioneras son nuestra ceguedad e ignorancia. En todos los mundos el poder es proporcional al conoci­miento y se identifican la omnisciencia y la omnipotencia. La ley debe de ser tan inmutable en los mundos mental y moral como en el físico, pues el universo es la emanación del Absoluto y la Ley no es más que la expresión de la Divina Naturaleza. Así como toda vida emana de la única Vida, así hay una suprema Ley que todo lo sostiene y como roca de la Divina Na­turaleza es el seguro e inconmovible funda­mento de todos los mundos.

1. Sinnet: El Mundo Oculto, tomo 1, págs 219 y 220. Edición Española.


jueves, 10 de enero de 2008

Kwan-Yin


Hace varios siglos la maestra Kwan-Yin vivió cerca de Pekín, y todo su trabajo fue volcado en las personas necesitadas, principalmente en las mujeres y los niños. La compasión, el amor incondicional, la misericordia y la dulzura la hacen hoy merecedora de toda mi admiración.

Kwan-Yin se volcaba en las madres solteras apoyándolas en cuerpo y alma para que siguieran adelante con sus embarazos y aprendiera a amar a sus hijos. No a rechazarlos por ser ilegítimos o abandonados por los padres, por no poder cuidarlos y alimentarlos. Amando a la vida desde antes de nacer y esa bendición de poder ser madres. Evitó muchísimos abortos y suicidios de madres gestantes desesperadas.


Al ser china es poseedora de ojos rasgados y lucía un moño en el cabello, que significa el chakra coronario despierto, en algunas representaciones de su imagen se cambia este moño por una corona.


En las estatuas que se veneran de ella, podemos observar en la mano izquierda un tallo largo con una flor de loto, reposando sobre su corazón. Este gesto simboliza la Chispa divina que vive en el corazón de cada ser humano.

La “Diosa del amor” o "Diosa de la misericordia" es venerada en China donde tiene su templo, (“El templo de la Misericordia”) cercano a Pekín, rodeado a su vez de 12 pequeños templos, donde habitan todas los seres que están a su servicio.

Kwan-Yin, bautizaba con la llama del fuego violeta a los niños que desde todos los lugares de China, eran llevados a su templo. Los tomaba en brazos durante el acto ceremonial, transmutando todo el Karma que fuera posible.

La llama violeta es capaz de disolver el mal karma colectivo e individual, además de todas las negatividades aunque estén el estado más puro de cristalización.

Sus devotos acuden a su templo pidiendo misericordia y afirman en su fe que está rodeado de un lago de luz violeta, con la propiedad de disolver Karma, malestares, sufrimiento y dolencias de toda persona que pida ser bañada en sus aguas.

Su obra aún continúa vigente en la China actual ya que una de sus legiones (uno de sus templos menores) se encarga de ser la presencia guardiana de todos los hogares y orfanatos, continuando de este modo la obra de amor y misericordia de Kwan-Yin.