jueves, 24 de mayo de 2012

Nuestra identidad común social y solidaria


Cuando al ser humano le falta la luz, la energía superior, la profundidad que nos da fuerza y consuelo interior, entonces su identidad se vuelve borrosa; entonces es dominado por energías desagradables que cree suyas sin que lo sean; sólo les ha dado cobijo momentáneamente por cobardía, por una mala construcción de su identidad en el tiempo... 

Entonces, para este ser humano y para los que le rodean, toda desgracia es posible. 

También aquí es aplicable la sentencia evangélica: "Perseguid el Reino y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura". 

En lugar de perseguir la auténtica solidaridad y unión, la ayuda mutua, el no ambicionar sino lo que honradamente tenemos y compartirlo con los demás, se persiguen los principios del tener, poder y valer. Se es beligerante, se odia, se es destructivo en lugar de constructivo. 

Todo es complejo y simple al propio tiempo. Lo que desde luego no ayuda en las situaciones dramáticas -sociales y económicas- dentro de un país, son unos poderes políticos absolutamente paranoicos que, por una parte quieren poner remedio a unos males sociales que, por otra parte, permiten o fomentan mediante leyes absurdas y nocivas. 

Sin embargo, algo está claro, todo lo que afecte en mal a las personas inocentes y débiles de cualquier tipo, por una parte no se debe legislar y, por otra, si se trata de crímenes, abusos y delitos, debe ser perseguido con todo rigor por los tres poderes que supuestamente tenemos en nuestras corrompidas democracias; los cometan los propios poderes públicos o los ciudadanos de a pie.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Los diversos componetes de la Identidad


Todo ser humano nace en un grupo por pequeño que sea. Al menos necesita una familia o unos seres que le engendren y cuiden en los primeros años de su vida. Todo individuo pertenece normalmente a un grupo, tiene una identidad, pertenece a una etnia, vive en un determinado país o comunidad. Todo individuo tiene en mayor o menor medida una identidad grupal.

Para poder delimitar nuestra identidad grupal es necesario primero tener claros ciertos presupuestos ontológicos, es decir, presupuestos sobre el ser. El concepto de ser es el concepto metafísico por excelencia abstracto que ya fue objeto de la filosofía magistral de Platón o de Aristóteles, entre otros.

En el caso del ser humano (objeto de la Antropología), básicamente partimos de una reflexión general sobre la identidad para aplicarla luego a las unidades identitarias como pueden ser una persona, un grupo, un país, una raza, etc.

Una precisión previa viene dada por el hecho de que utilizamos el término identidad por ser más habitual, pero el vocablo correcto -tomado de la filosofía de la identidad de Paul Ricoeur, es el de ipseidad. La ipseidad hace referencia a una identidad contemplada en su desenvolvimiento en el tiempo, es decir, teniendo en cuenta, por tanto, la perspectiva diacrónica y los cambios que se suceden en esta identidad permaneciendo, no obstante, de alguna manera el mismo sujeto considerado en esencia o fundamentalmente. 

De este modo, la identidad-ipseidad puede ser considerada como esa energía viva integradora que da unicidad a todo ente manteniéndolo, sin embargo, relacionado con todos los demás entes.

En el caso del ser humano, por ser un ente tan complejo y poseer auto-conciencia, en mayor o menor medida, la identidad es vivida subjetivamente con mayor o menor intensidad, con mayor o menor verdad, respecto de lo que en realidad somos y lo que representamos para los demás seres que nos rodean. Estos sencillos parámetros se pueden aplicar al caso de una identidad (o entidad) grupal.

Lo primero a destacar es que, estando compuesta toda entidad auto-rreflexiva por diversos parámetros, es necesario tenerlos todos en cuenta.

Entre estos parámetros es necesario considerar globalmente dos grupos, los que se refieren a la manifestación física de esa entidad y los que se refieren a su personalidad o existencia psíquica.

En cuanto a la manifestación material de una identidad colectiva en medio de la sociedad es necesario tener en cuenta, al menos, cuatro tipos de elementos. En primer lugar, lo estrictamente manifestado como fuerzas personales en el mundo, ya que la identidad fundamental de todo grupo se exterioriza en un grupo de personas que es necesario analizar en dos vertientes: por una parte en el promedio tipo de personas que normalmente son idóneas para esta entidad y, por otro, en el tipo de personas que a lo largo de la historia de la entidad ha pertenecido de algún modo a ella. 

En segundo lugar, habría que hablar también de su manifestación material en cuanto al lugar o ubicación: dónde ha tenido su enclave y los cambios sufridos, la calidad de este enclave, etc.

Un tercer apartado a estudiar es si ha contado con medios suficientes de difusión. También habría que analizar las reacciones de las instituciones, personas y entidades de todo tipo de su entorno respecto de ella.

En cuanto a la naturaleza psíquica de la entidad, hay que tener en cuenta su grado de integración, es decir, también la existencia de disensiones en su historia y su homogeneidad pasada y actual. La identidad se manifiesta con mayor fuerza cuanto más integrada está; sin embargo, si esta integración es superficial, está
establecida sobre falsas bases o no responde a su auténtica naturaleza, no es productiva.

También pertenece a este ámbito las líneas mentales de su naturaleza. Para ello habremos de analizar sus frutos intelectuales para ver cómo responden en concreto a su identidad fundamental y en qué grado responden a ella o se han desviado de su naturaleza. Esto último se relaciona directamente con el problema de los objetivos: el asunto de los objetivos de cualquier ente es fundamental y, si no tiene objetivos, habría que considerar tal situación como un objetivo en sí mismo.

Quede aquí este breve bosquejo de los parámetros o elementos que configuran la identidad tanto colectiva como personal. A partir de aquí este esquema puede ser aplicado a naciones, bloques de naciones, instituciones, personas... Quede este trabajo para algún otro artículo posible.

sábado, 29 de octubre de 2011

El instrumento de la palabra



La palabra es una "forma" o entidad y como tal posee un alma o contenido. Su cuerpo está compuesto de vibraciones sonoras, su alma es el pensamiento y sentimiento que transmite. En este sentido hay que considerar dos aspectos de la palabra, uno interno y otro externo.

Cuando pensamos algo se produce una emisión de energía o de ondas puramente mentales -y esto está confirmado por la ciencia que capta estas ondas de nuestro cerebro y las presenta en gráficos, imágenes, etc. Es esta una "palabra" interior, una vibración de energía mental más o menos vigorosa. Esta "forma" mental se transmite por el espacio exterior a nosotros llevando sus vibraciones armónicas o inarmónicas para la vida, para otras personas. Por tanto podemos construir y destruir con los pensamientos. Por esto se dice en los evangelios que el que odia a su hermano ya le mató en su corazón.

Con estas "palabras" podemos, por tanto, ayudar a construir un mundo mejor o peor; podemos llenar la atmósfera mental que nos circunda con energía positiva o negativa con las formas mentales positivas -de vida- o negativas -contrarias a la armonía y a la vida-.

En el segundo aspecto, Cuando emitimos físicamente la palabra y otro la escucha, también podemos llevar alegría o tristeza a otros; dar energía o quitarla al que tenemos al lado; animar o desanimar; hablar bien de otros o difamarles creando conflictos graves y menos graves.

Por todo ello, la palabra es una herramienta, es un arma para construir o destruir y aquel que busca un desarrollo consciente de su identidad en el amor y la sabiduría debe estar atento a lo que piensa y a lo que dice con gran responsabilidad.

domingo, 25 de septiembre de 2011

¿Estamos siendo convertidos en identidades esclavas e ignorantes?


Ciertos constructos teóricos levantan gran interés, pero es necesario ser muy cuidadosos al tratar con ellos por su capacidad de arrastre de nuestra emocionalidad y, por ende, de nuestra mente. 

Estas teorías de interpretación de nuestra realidad cotidiana (y en el caso de la Teoría de la Conspiración, también de la Historia, la sociedad, el poder, las creencias, etc.) se merecen una lectura densa y tranquila por el profundo interés que levanta la posible verdad de sus ideas y propuestas, es decir su interpretación del mundo que vivimos y su pretensión de inclinarnos a favor o en contra de una pretendida realidad presentada.

Pienso, respecto de esta teoría, que no todas las normas que poseemos en nuestras sociedades o los sucesos que ocurren son producto de los Amos del Mundo, ni que todos los sistemas religiosos sean cerrados, constrictivos o que nos mantienen entretenidos y que nos impulsan a la división mediante el fanatismo y la confrontación con los demás diferentes en cuanto a creencias.

Pero si aparece como bastante claro, a la vista de lo que ocurre, que la posible estrategia general de muchas ideologías hoy sería, supuestamente, tenernos obnubilados en enfrentamientos para que perdamos de vista el verdadero Plan: el dominio del mundo por parte de una minoría que estaría en la cumbre del dinero y del poder. Porque ¿Cómo dominaría un grupo pequeño a tantos millones de personas? 

1.- Mediante las creencias basadas en el miedo y el premio a la obediencia, 

2.- mediante la división: que luchemos unos contra otros y perdamos de vista los pasos sistemáticos y bien pensados que da la cúpula de esta supuesta élite mundial mediante el esquema Problema-Reacción-Solución,

3.- supuestamente, mediante la eliminación subrepticia (antiguamente más a lo bestia, pero hoy también hay asesinatos) del disidente o del que se empeña en ir contra el Plan -sin que signifique que estos personajes o instituciones eliminados eran los buenos, sino, simplemente, que ya no servían al Plan-. Aparte, la más formidable máquina con que contarían hoy sería la ignorancia y la desinformación.

Nos podemos preguntar caso, de ser cierta esta teoría, ¿Cómo ejecutaron en otras épocas sus planes con tanta sistematicidad y exactitud si no existían medios de comunicación tan inmediatos y precisos como hoy? 

Antiguamente existían también medios de comunicación ingeniosos y bastante rápidos. En Juego de Tronos (serie) aparecen aves mensajeras muy rápidas. Otro ejemplo podría ser la operación contra los templarios la cual se preparó con tiempo y se acordó un golpe preciso, rápido y coordinado contra ellos en un momento exacto sin que hiciese falta la comunicación instantánea.

Por otra parte la idea, un tanto difícil de creer, difundida por la Teoría de la Conspiración de que en todos los bandos están escondidos los que operan con la Élite Mundial que pretende dominar el mundo, la entiendo como que los distintos bandos de cada problema mundial son usados sin que la mayoría lo sepan y, por supuesto, esto supone una pirámide de poder en relación a los poquísimos que lo saben todo y, progresivamente, a los que saben menos o nada conforme se desciende en esta pirámide.