Los ciegos ante el ser trascendente

“Los ciegos para el Ser pasan incluso por ser los únicos que ven de verdad.”
Martin Heidegger

miércoles, 4 de abril de 2007

El trabajo equivocado de los centros (II)

Otro aspecto del trabajo equivocado de los Centros, es decir, de la mente, del sentimiento y de la parte sensorio-motora de nuestra personalidad, (llamados “Centros” o “mentes” en el Trabajo), es el que se refiere al empleo en una tarea cualquiera (acción física o mental) de una división (parte) equivocada de un centro y también del empleo de más o menos atención en relación con la realización de esta tarea.
Generalmente, las personas viven en las pequeñas partes de cada centro que se corresponden con las partes de funcionamiento mecánico de ellos mismos: En lugar de pensar repiten mecánicamente lo que han leído u oído y se las dan de intelectuales; en lugar de averiguar sus auténticos sentimientos o gustos se dejan llevar por los que están de moda en la sociedad del simulacro y del espectáculo (a la que tan acostumbrados estamos que ni somos conscientes de ella); en lugar de moverse o gesticular de modo natural lo hacemos según los gestos de moda (vestir y andar como se hace generalmente por gentes famosas; modificar partes del cuerpo porque lo hacen gente famosa…).

Es decir que los `Yoes´ que normalmente nos dirigen viven en esas pequeñas partes de los centros que son precisamente las que actúan si tener que pensar o prestar atención a lo que se hace.
Si deseamos aumentar nuestra conciencia y autocontrol del cuerpo y del sentimiento debemos actuar con los `Yoes´ mayores que residen en las partes de los centros que exigen atención al pensar o al actuar.
A este respecto escribe Maurice Nicoll: “todos los diferentes `Yoes´ en nosotros viven en las más pequeñas o en las más amplias divisiones de los centros. Es decir, tenemos `Yoes´ más mecánicos o menos mecánicos. En las pequeñas divisiones, en las partes de los centros mecánicas o hasta automáticas moran la mayoría de los `Yoes´ que controlan nuestra vida ordinaria. En este sentido, la gente habita o vive en pequeñas divisiones mecánicas de los centros. Es decir, nuestra vida ordinaria es en gran parte controlada por muy pequeños `Yoes´ mecánicos, que moran en esas pequeñas subdivisiones de los centros. Tendrían que ser nuestros sirvientes y nuestros amos, porque tenemos `Yoes´ de diferente poder, calidad o capacidad.” (Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspenski, Vol. I, pp. 76-77)

El problema de los pequeños `Yoes´ es que, aunque son útiles para tareas repetitivas que es conveniente realizar sin restar atención como andar, tareas manuales repetitivas aprendidas, mecanismos de memoria, habla, (no el hablar que hay que realizarlo conscientemente) etc. son, sin embargo completamente nocivos e incapaces de hacer una tarea que exija pensamiento creativo, inventivo, como solucionar problemas complejos éticos, sociales, filosóficos, etc. y, por supuesto, son incapaces de comprender el trabajo interior de desarrollo espiritual: “Por ejemplo, los `Yoes´ que viven en pequeñas subdivisiones de los centros son incapaces de comprender este Trabajo. Son muy limitados. No pueden cam­biar. Son como campesinos que desconfían de todo lo nuevo. Los pequeños `Yoes´ que ustedes usan en la vida ordinaria, los `Yoes´ que querellan y se sienten descontentos, que se ocupan de pequeños planes, de pequeñas sospe­chas, de pequeñas cosas y de pequeños intereses son las partes mecánicas de los centros. Son muy útiles para la vida ordinaria. Pero no pueden com­prender el Trabajo. Pertenecen a las pequeñas partes de los centros. A veces se encuentran personas que están tan sumergidas en sus pequeños `Yoes´ coti­dianos que son incapaces de comprender cosa alguna salvo lo que pertenece a sus intereses inmediatos y a las perspectivas de esos mínimos `Yoes´”. (Maurice Nicoll, obra citada, Vol. I, p. 77)

Ya hemos mencionado en artículos anteriores que una persona, para llegar a ser hombre nº 4 (hombre equilibrado en las partes motora, emotiva e intelectual) ha de desarrollar las capacidades de los pequeños `Yoes´ de estos tres centros.
El Trabajo es necesario realizarlo mediante la atención. La atención es la que ejercita en nosotros las capacidades más excelentes de nuestra mente y de los sentimientos superiores que siempre tienen algo de reflexivo. Estos dos Centros extra son llamados en el Trabajo el Centro Mental Superior y el Centro Emotivo Superior.
Por tanto, cuando la gente usa de la verborrea no reflexiva para hablar de cosas espirituales está entregando algo tan sagrado como el Trabajo a los pequeños `Yoes´ que lo pisotean, lo vulgarizan, lo hacen más que inútil y es posible que les cueste gran esfuerzo volver a obtener la fuerza necesaria para vislumbrar de nuevo la profunda paz e iluminación que se puede obtener del Trabajo: “Este trabajo debe recaer en mayores `Yoes´ y nunca se debe permitir que baje a los pequeños `Yoes´. Este es un aspecto muy legítimo e importante del trabajo sobre sí, es decir, importa mucho no permitir que los `Yoes´ que viven en las pequeñas partes de los centros piensen y decidan acerca de las ideas de este Trabajo. Puesto que es tan importante y desde un punto de vista práctico constituye un ejemplo tan patente del trabajo equivocado de los centros, que es el tema que ahora estudiamos, es preciso comprender mejor lo que esto significa. Como se dijo, el estudio del trabajo equivocado de los centros no es una mera cuestión, tal como el uso del centro del pensamiento para bajar velozmente las escaleras —en cuyo caso se cae uno— sino también la cuestión de usar la parte correcta de un centro en relación a lo que se debe hacer en un mo­mento dado.” (Maurice Nicoll, obra citada, Vol. I, p. 77)

En efecto, como hemos explicado en diferentes ocasiones a lo largo de estos artículos sobre el Trabajo, poseemos diferentes centros o mentes (por supuesto que no son todas mentes intelectuales) para cada tarea o acción: “—el intelectual para las comparaciones y los pensamientos complejos, el motor para los movimientos complejos que son mucho más rápidos que el pensamiento, el emocional para ver la calidad de las cosas y las relaciones y los significados ocultos al intelectual, y así sucesivamente— pero cada centro está dividido y subdividido en partes, teniendo cada una su exacto lugar en el esquema de las cosas y su propia función.” (Maurice Nicoll, obra citada, Vol. I, p. 77)

Pasando a una descripción más detallada que nos haga comprender a qué se refiere el Trabajo con las llamadas partes de los Centros o mentes podemos poner un ejemplo del Centro Intelectual: la parte mecánica de este centro se dedica a registrar los recuerdos, asociaciones e impresiones que llegan a nuestra mente desde todos los demás centros que están actuando el emotivo o el instintivo-motor. Esta es la tarea de la parte mecánica del Centro Intelectual pero, si extralimitándose de sus funciones intentara contestar a una pregunta intrincada de naturaleza ética, por ejemplo, o intentara decidir en un asunto complejo e importante, sólo conseguiría decidir irreflexivamente o contestar paparruchas dichas de memoria que no vienen bien al caso porque la realidad es compleja y precisa siempre decidir despacio y profundamente sobre cada caso particular por mucho que se crea que se parece a otros casos.
Es lo que ocurre con las personas superficiales, parlanchinas, verdaderas cotorras humanas que nos cansan y nos causan tedio y que nunca podemos tomar en serio porque sólo vemos que hacen meter la pata en todo: “cuando un hombre mora intelectualmente en las divisiones mecánicas del centro intelectual, no cambiará, y nada puede ser nuevo en él, pues siem­pre verá la vida de cierta manera y dirá las mismas cosas, como un gramó­fono. Pero si tiene otra parte de él desarrollada en una división más amplia, en este caso todo será diferente. Tendrá entonces el lado mecánico muerto y un lado diferente, que es más consciente y vivo, a saber, que está en la división emocional o en la intelectual. […] Ahora bien, si el Trabajo actúa sobre el lado mecánico del centro inte­lectual caerá en los `Yoes´ que se ocupan de los asuntos ordinarios de la vida cotidiana. Esos `Yoes´ están alimentados por las influencias "A" y están des­tinados a ser usados en la vida, y no pueden comprender de qué trata el Trabajo o por qué es necesario el Trabajo. Están vueltos hacia el lado ex­terior y visible de la vida que para ellos es la suma total de realidad.” (Maurice Nicoll, obra citada, Vol. I, p. 78).

El Trabajo en ellos no puede desarrollarse porque no encuentra “suelo” apropiado y profundo porque estos `Yoes´ pequeños no pueden comprenderlo: “Esta situación se menciona en la parábola (del Sembrador y la Semilla). La semilla significa las ideas del esoterismo, las ideas de este Trabajo. Si las ideas de este Trabajo caen, como las semillas vivientes, en los muy pequeños `Yoes´, […], es como si la semilla —es decir, las ideas de este Trabajo— cayeran "junto al camino". Recordemos esta parábola: "El sembrador salió a sembrar su semilla: y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo las comie­ron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos; y las espinas que nacieron jun­tamente con ella la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno." (Lucas, VIII 5-8).
- Al interpretar esta parábola a sus discípulos. Cristo dijo: "La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo, y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven." ¿Comprenden ustedes por qué es llamado junto al camino? Significa que las ideas del Trabajo caen en medio del tránsito de nuestra mente, entre los pen­samientos de nuestra vida ordinaria”. (Maurice Nicoll, obra citada, Vol. I, pp. 78-79).

Si alguien vive en los pequeños `Yoes´, de los pequeños asuntos con sus pe­queños celos, pequeños odios y deseos, no podrá comprender el Trabajo y estas ideas “caerán junto al camino”, será para esa persona algo fantástico, ridículo, innecesario o imposible porque ese es el nivel de su ser: “Esto significa que usted comprenderá el Trabajo en este nivel de su ser. Pero todos tienen una escala de ser. Es decir, un hombre tiene, a condición de que tenga un centro magnético, un mejor nivel y me­jores `Yoes´ en él, si trata de encontrarlos, para poder comprender el Trabajo a través de ellos. Y la señal de haberlo encontrado es la posesión del "cen­tro magnético" que puede distinguirse entre las influencias "A" y las influen­cias "B".”
(Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspenski, Vol. I, p. 79).