Los ciegos ante el ser trascendente

“Los ciegos para el Ser pasan, incluso, por ser los únicos que ven de verdad.”
Martin Heidegger

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Qué es el miedo? ¿Cómo mantener nuestra identidad firme ante él?



El miedo es la confrontación en nuestra mente de dos estados o situaciones. Una corresponde a la situación actual que un determinado sujeto vive y en la cual se posee un bien de cualquier naturaleza que se aprecia, por ejemplo, una familia que se ama, un buen trabajo, la salud, etc. La otra situación que se confronta con la primera es aquella en que uno empieza a ser víctima de pensamientos en que nos vemos, por cualquier causa, con probabilidades de perder ese bien que disfrutamos y que tanto apreciamos.

De esta posibilidad o temor de pérdida -real o imaginaria- nace un estado de angustia e inquietud que se transforma en un sufrimiento interior constante y que puede hacer estragos incluso en nuestro equilbrio psíquico si prosigue y, más tarde, arruinar la propia salud del cuerpo.

Pues bien, no es posible superar este estado sino con una profunda meditación, durante los días que hagan falta, en la cual el sujeto vea si existe algún medio real de impedir la pérdida de este bien luchando por él noblemente y con medios lícitos valientemente hasta el final. Excluyo aquí, naturalmente, los casos extremos que requieren ayuda psiquiátrica o psicológica la cual aconsejo vivamente al que la necesite.

Si no es así, es decir, si no podemos con nuestro afán defender ese bien, es preciso decidirse a vivir sin el mismo y aceptar la pérdida con valentía programando nuestra vida positivamente después de esa pérdida.

Nunca se puede resolver un problema real huyendo de pensarlo conscientemente, buscando evasiones que nos adormecen y no afrontan la realidad. Sólo haciendo frente con valentía al problema por muy terrible que sea podemos tener la posibilidad de mantenernos en una identidad sana y equilibrada prosiguiendo nuestra vida con un gran tono vital y seguir siendo útiles a los demás. De otro modo seremos sujetos que nos habremos hecho un gran daño a nosotros mismos y fuente de pena y sufrimiento para las personas que nos rodean y para el conjunto de la humanidad.

viernes, 11 de marzo de 2011

Identidad y Etica. Implicaciones éticas de la Filosofía de la voluntad


Quisiera exponer en este artículo las dos conclusiones centrales con que cerraba el capítulo de las "Implicaciones éticas de la Filosofía de la voluntad" de mi tesis sobre la constitución ética del Sí mismo en Paul Ricoeur.

A consecuencia de lo árido de una tesis doctoral procuraré aquí aclarar un poco las implicaciones y consecuencias ético-morales que tales conclusiones suponen.

Conclusiones.

1. Cualquier aspecto de nuestra existencia puede favorecer o entorpecer el proyecto de totalidad en el bien o proyecto ético. Éste a su vez repercute y modela nuestra identidad. La identidad, por tanto, con todas sus dimensiones o aspectos está en íntima relación con la ética.

2. Ricoeur define tres modos de intermedialidad según tres capacidades del hombre: la razón que busca la verdad, la acción cuyo objeto es el bien y el sentimiento (corazón) como síntesis o intermedialidad total del hombre. El corazón es el centro electivo del yo que “mira” al ideal de “vida buena”, es decir, la voluntad que libremente ama y sigue el bien manteniendo responsablemente las fidelidades en los compromisos, (ser responsable como cuarta manifestación de las capacidades del sí).

Juan Atº. Dianes Rubio. Identidad y Ética. La Constitución ética del "Sí Mismo" en la Filosofía de Paul Ricoeur, Universidad de Cádiz, año 2003; pág. 104.


Punto 1.- Nuestro pensar, sentir y actuar en la vida, es decir "Cualquier aspecto de nuestra existencia" tiene su repercusión en lo que vamos siendo por dentro, en nuestro desarrollo como seres humanos que viven y practican la solidaridad o, por el contrario, seres humanos que se transforman en la cristalización mortal de la separatividad y el egoísmo. No creo que esto sea demasiado dificil de comprender. Nada de lo que hacemos es en realidad indiferente, o está hecho con amor a nosotros mismos y a los demás o está hecho con egoísmo, resentimiento y odio o, con lo que es casi equivalente, la indiferencia y desamor que mata el espíritu por mucho que lo disfracemos.

Punto 2.-  Hay que aclarar primero que el concepto vulgar de voluntad la considera algo árido y frío, sin embargo toda la psicología moderna de la motivación, la voluntad y la emocionalidad  ha resaltado el componente amoroso o del sentimiento de la misma.

Este punto viene a decir que el corazón, es decir, la voluntad, es el punto central y el punto que elige lo que vamos a ser éticamente. En este sentido sólo la voluntad puede libremente seguir el bien y actuar en consecuencia o mantenerse insolidarios y egoístas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Razón, hermandad y libertad frente a dogmatismo y violencia


Lo que han experimentado Túnez y Egipto -que aún es un proceso incierto pero potente-, lo que experimenta Libia, lo que ya experimentó la antigua Unión Soviética y, de alguna manera, lo que espera a todos aquellos dirigentes, partidos, personas particulares o Estados que se apoyan en la violencia y no en la razón es lo que aparece sintetizado en este pequeño fragmento textual del gran filósofo Inmanuel Kant.

Todos aquellos que defienden cualquier tipo de violencia como forma política ideológica o cultural de actuación frente a los problemas del mundo; que defienden formas teóricas o doctrinales, en suma, que no tengan por principio que la persona por su propia naturaleza, es algo sagrado y objeto del mayor amor, respeto y atención que podamos ofrecer, es decir, los que profesan o defienden cualquier tipo de ideología permeada de desprecio, odio o rechazo del semejante por razones de tipo ideológico, religioso, sexual, político o racial no están en el camino de las correctas relaciones humanas.

Lo que dice Kant se refiere propiamente a los Estados pero es extrapolable en sentido ético a las relaciones entre todo tipo de grupos o comunidades, si tenemos en cuenta que las relaciones entre personas o grupos pueden ser, en esencia, de dos clases: o bien de separatividad o bien de armonía bajo el imperativo de la auténtica justicia con base ética.

"Un estado civil de derecho (político) es la relación de los hombres entre sí en cuanto están comunitariamente bajo leyes de derecho públicas (que son en su totalidad leyes de coacción). Un estado civil ético es aquel en el que los hombres están unidos bajo leyes no coactivas, esto es: bajo meras leyes de virtud.

Ahora bien, así como al primer estado es contrapuesto el estado de naturaleza en cuanto al derecho (que no es siempre por ello un estado conforme a derecho), esto es: el estado de naturaleza jurídico, así del último se distingue el estado de naturaleza ético. En ambos cada hombre se da a sí mismo la ley, y no hay ninguna ley externa, a la cual se reconozca sometido junto con todos los otros. En ambos cada hombre es su propio juez, y no hay ninguna autoridad pública poseedora del poder, que según leyes determine con fuerza de derecho lo que en los casos que se presentan es deber de cada uno y lleve ese deber a general ejercicio."

(Inmanuel Kant, La religión dentro de los límites de la mera razón, Alianza Editorial, pág. 95-96.)

martes, 22 de febrero de 2011

James Allen: Como el hombre piensa



Pocos textos como el presente, Pensamiento y carácter, poseen una luminosidad tan evidente para la comprensión de lo que somos, es decir para la comprensión de la identidad humana y cómo se forma.

Citando a René Félix Allendy, “El hombre es, a la vez, padre de sus obras futuras e hijo de las pasadas”.

He de manifestar una verdad en relación con el pensamiento y la fuente de donde brota, es decir, nuestra identidad: el nivel de ser del hombre es el gran olvido de nuestra psicología académica occidental; se ha considerado  inadvertidamente que todos los humanos tienen el mismo nivel de desarrollo comprensivo y, por tanto, el mismo nivel de libertad y responsabilidad.

Por diversas circunstancias de naturaleza compleja que ahora no sería el lugar de analizar, es evidente que existen muy diferentes niveles de personas: desde las que te matan sin un solo pestañeo por alguna ganancia material que ni siquiera necesitan hasta las que se sacrifican por otros incluso sin que se les pida y son felices interiormente haciéndolo. Quien pueda comprender que comprenda.

Para un momento determinado de nuestros ciclo evolutivo, es decir, para un determinado estado evolutivo de nuestro ser  es muy difícil comprender ciertas verdades. Con este texto desearía ayudar en esta tarea en la pequeña parte en que pueda.

Sirva esta pequeña contribución como ayuda para arrojar alguna luz sobre cómo nosotros mismos somos nuestros auténticos liberadores o nuestros propios carceleros


PENSAMIENTO Y CARÁCTER

  El Aforismo, “Como un hombre piensa en su corazón, así es él,” no sólo abarca su ser, sino que llega a comprender cada condición y circunstancia de su vida. Un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos.

  Así como una planta brota de su semilla, y no podría ser de otra manera, así cada acción de un hombre brota de las semillas invisibles del pensamiento, y no podrían existir sin ellas. Lo anterior es aplicable por igual a aquellos actos considerados “espontáneos” y “no premeditados” como a aquellos que son deliberadamente ejecutados.

  Las acciones son brotes del pensamiento, y la dicha y el sufrimiento son sus frutos; De este modo el hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él mismo siembra.

                            Los pensamientos en la mente nos hacen lo que somos
                                 Nos forjan y modelan. Si albergas en tu mente
                                pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como
                                     sigue el arado al buey . . . Si en cambio
                               tus pensamientos son elevados, te seguirá la dicha
                                      como tu propia sombra, es un hecho.
                                                      
   El desarrollo del hombre está gobernado por leyes, no por artificios, y la ley de causa y efecto es tan absoluta e inevitable en el reino oculto de los pensamientos como lo es en el mundo de los objetos visibles y materiales. Un carácter admirable no es asunto de azar o de favor, sino el resultado natural de un constante esfuerzo en albergar los pensamientos correctos, el efecto de una muy larga y apreciada asociación con pensamientos admirables. Un carácter innoble y bestial, por el mismo proceso, es el resultado de pensamientos viles albergados continuamente.
   Él es hecho o deshecho por sí mismo; en la armonía del pensamientos forja las armas con las que se destruye; también elabora las herramientas con las que construye para sí mansiones celestiales de felicidad fortaleza y paz. Con la elección y aplicación de los pensamientos correctos el hombre asciende a la perfección divina; Con la aplicación y el abuso de los pensamientos incorrectos, desciende bajo el nivel de las bestias.
Entre estos dos extremos están todas las categorías del carácter, y el hombre es su maestro y hacedor.
   De todas las maravillosas verdades del alma que han sido recuperadas y redescubiertas en esta era, ninguna más grandiosa y fecunda de divina promesa y esperanza que esta – el hombre es el amo del pensamiento, forjador del carácter, creador y modelador de condiciones, entorno y destino.
   Como un ser de Poder, Inteligencia y Amor, y señor de sus propios pensamientos, el hombre posee la llave de cada situación, y lleva consigo la agencia de transformación y regeneración por la cual hace de sí mismo lo
que quiere.
   El hombre es siempre el amo y señor, aún en su estado de mayor debilidad y abandono; pero en su debilidad y degradación es el amo necio que gobierna mal sus asuntos. Cuando empieza a reflexionar acerca de su condición, y a buscar diligentemente la Ley que lo llevó a ese estado, se transforma en el amo sabio, canalizando inteligentemente su energía, y elaborando pensamientos fructíferos. Ese es el amo sabio, y el hombre sólo puede llegar a serlo descubriendo dentro de sí mismo las leyes del pensamiento; descubrimiento que es resultado de aplicación, auto-análisis, y experiencia.
   Solamente después de mucho buscar y excavar el oro y los diamantes son obtenidos, y el hombre puede encontrar cada verdad asociada con su ser si cava con determinación en lo profundo de su alma; y probará inequívocamente que es forjador de su carácter, modelador de su vida, y constructor de su destino, si vigila, controla, y altera sus pensamientos, siguiendo el rastro de sus efectos en sí mismo, en otros, en su vida y circunstancias, enlazando causa y efecto con práctica e investigación pacientes, y utilizando cada experiencia, aún la más trivial, cada hecho cotidiano, como medios para obtener el conocimiento de sí mismo que es Entendimiento, Sabiduría, Poder. En ese sentido, como en ningún otro, está la ley absoluta “Aquel que busque encontrará; a aquel que toque la puerta ésta se le abrirá”; sólo con paciencia, práctica, e impertinencia incesante puede un hombre entrar por la Puerta del Templo del Conocimiento.

James Allen Como el hombre piensa. Capítulo 1: Pensamiento y Carácter.

http://www.esnips.com/doc/b0bebf9f-c3cf-4271-9359-0ec984ac051b/James-Allen---Como-el-Hombre-Piensa

domingo, 13 de febrero de 2011

Política e ideología


No podemos esperar por muy ideal que sea la esencia moral de un partido,  es decir la trama de principios o valores que lo fundamentan, que ésta influya en las personas o electores después que  los mismos constaten que esta ideología, fundamento de dicho partido, no se pone por obra, no afecta a la práctica política, no mueve a sus miembros como los únicos posibles realizadores del ideal del partido. 

Aquí se encuentra el cáncer moral que carcome a los grandes partidos,  sobre todo cuando están gobernando, aunque se obstinen en echar culpas a las crisis -que las hay y fuertes- o en matar al mensajero -que sólo denuncia lo que está sucediendo.

Por tanto, jamás puede un partido influir en los ciudadanos  si estos  tienen  clara, como fenómeno intersubjetivo de conciencia colectiva, la verdad de actuaciones de este partido en contra de la felicidad, bienestar, dignidad o libertad de la gente y ve que con sus actos demuestran que siguen postergando y despreciando su propia ideología fundacional ya que no la transforman en vida de cada día en sus actuaciones políticas.

De este modo, se impone al político una grave disyuntiva: o bien trata de realizar su ideario como modelo de valores del tipo de  sociedad que defiende o bien su tiempo de resonancia social o vida política se verá reducido a lo que tarde el cuerpo social en asimilar como suya esta experiencia de una traición constante a sus postulados y termine dando muerte a la existencia de tal opcion política, es decir, certifique su muerte como partido o su inoperancia parcial, al menos, hasta que se lleve a cabo una profunda renovación en sus dirigentes y forma de gestión.